El tamaño de mi esperanza
Este post va dirigido a todos aquellos que se desaniman ante cualquier adversidad. Va dirigido a todos los que simplemente renuncian cuando sienten que los obstáculos son mayores que la satisfacción de alcanzar su sueño, a todos los que aceptan un no por respuesta, a todos los que se caen y no se levantan, a todos los que no resisten cuando empiezan a sentir que les flaquean sus fuerzas, a todos los que… en fin, creo que entienden a lo que me refiero. Y bueno, dentro de todos ellos me incluyo también yo.
Este post lo escribo con la esperanza de que sirva de aliento para todos aquellos a quienes está dedicado, porque siempre, léanlo bien, siempre habrá luz al final del túnel, siempre saldrán el sol y el arco iris después de un aguacero torrencial, siempre vendrá la calma después de la tempestad, siempre habrá una primavera venciendo al invierno, siempre habrá esperanzas donde exista voluntad.
Me he tomado la libertad de titular este post igual que un libro que escribiera Borges por allá en 1926, sin que eso deba ser interpretado como un intento por mi parte de emular en lo más mínimo a ese gran maestro. No faltaba más. Su libro versa sobre temas literarios, mientras que este post versa sobre la ilusión que nos asiste de superar nuestras dificultades para ver realizados nuestros sueños.
En Hitch, la película protagonizada por Will Smith, hay un aparte bien interesante que me parece apropiado para traer a colación. Se trata del momento en que Hitch, el protagonista, intenta todo lo que está a su alcance para concertar una cita con Sara, a pesar de que ella se muestra bastante difícil de convencer. Quizás para convencerla, le suelta esta pregunta: “Sabes cuál es la definición de perseverancia, Sara?”. Como es obvio, Hitch es quien contesta: “mantener la constancia en la persecución de lo comenzado, incluso ante dificultades y adversidades o con poca o ninguna posibilidad de éxito”. Por supuesto, Sara termina accediendo a salir con Hitch. Ese es, para mí, uno de los puntos más altos de la película. Si no la han visto, se las recomiendo.
Soy aficionado al atletismo de fondo y he participado en un par de maratones, otras tantas medias maratones y algunas 10k. Mi meta particular es participar en la maratón de Boston. Menciono todo esto, porque he aprendido mucho gracias a esta afición. He aprendido, mejor que de cualquier otra forma, que el éxito está en una buena preparación y particularmente en una fuerza de voluntad que se resista a toda prueba. En una maratón, el deseo de llegar a la meta debe imponerse sobre el cansancio acumulado, las adversidades del clima, los dolores musculares, las condiciones del terreno, las distracciones y las malas pasadas producto de la fatiga mental, el agotamiento físico, en fin. El deseo de superación personal es la razón por la cual ninguna de esas adversidades cuentan, porque lo más importante es llegar a la meta.
Este apenas es mi segundo post en este blog Trabaja para Vivir, Vive para Disfrutar! y aunque desde ya lo veo como una empresa de grandes dimensiones, no llegará a nada si me dejo derrotar en el camino. El tamaño de mi esperanza consiste en que en esta maratón que se ha convertido este blog, yo sea capaz de superar las adversidades y vea realizados mis sueños, que no son otros que alcanzar la libertad financiera, disfrutar plenamente mi vida acompañado por mi familia y compartir con los que estén dispuestos a seguirme, los secretos para ganar dinero en internet. Soy ambicioso, pero de momento no pido más.